martes, 21 de febrero de 2023

Una heroína sin capa

 



    Hace tiempo que no escribo nada. En los últimos años la vida me golpeó y me dediqué a sobrevivir. Porque, a menudo, la vida es así...circulas como si nada y, de repente, aparece un tren que lo arrolla todo a su paso y te levantas y sigues adelante porque es lo que hay que hacer (sobretodo cuando tienes 3 personitas que dependen de ti). Pero no aparecí de nuevo para hablar de mi.

    Hace unos meses, el 24 de diciembre, mi madre hizo su último viaje y se fue al lugar donde siempre quiso estar, con Dios. Curioso día el día que escogió Dios para llevársela pero muy acorde con su vida. Hace unos meses bromeaba con ella y le decía que Dios tenía un humor bastante peculiar.

    En su funeral se dijeron varias cosas, pero, sobretodo, se habló del evangelio, algo  también muy acorde con ella y con su vida. Pero, eché de menos el que habláramos un poco más de ella y como ella nos bendijo con su vida.

    Mi madre era pequeñita de estatura pero siempre fue grande de corazón. Algo que siempre admire de ella fue su gran corazón y su deseo de ayudar siempre que podía a los demás. Tenía una intuición innata para darse cuenta de cuando te pasaba algo. Recuerdo una vez, siendo adolescente, en el que yo estaba algo triste. Estaba triste por un chico que me gustaba. Mi madre me preguntó qué me pasaba y yo le dije que estaba preocupada por un examen y que me iba a levantar de noche a estudiar (lo cual también era cierto). Cuando me levanté de noche encontré junto a mis cosas una nota de mi madre dándome ánimo, diciéndome que no me preocupara y que confiara en que Dios estaba conmigo ayudándome. Guardé esa nota durante años.

    Otra cosa que siempre admire de ella fue su integridad y honestidad. Desde niños siempre nos enseñó la importancia de ser íntegros y honestos y, es algo que siempre he tratado de hacer en mi vida. A veces, es difícil, sobretodo, cuando el serlo nos perjudica pero es la mejor forma de vivir con la conciencia tranquila.

    Siempre que la recuerdo en mi mente aparece sonriendo y, eso es algo que siempre la caracterizó: siempre tenía una sonrisa en su rostro y una palabra amable para cualquier persona con la que se cruzaba. Siempre se preocupaba por los demás y oraba por ellos. Se levantaba temprano en la mañana y oraba. Tenía una libretita donde anotaba todas las personas que conocía e, incluso, las que no conocía en persona, por las que tenía que orar. Dependía tanto de Dios, era lo primero en su vida.

    Algo que, sobretodo, en los últimos años pude ver en ella fue su gran capacidad para perdonar. fue difícil para ella vivir tantas cosas y sufrir por cosas de las que ella no era responsable y, aun así, perdonó al culpable y asumió las consecuencias de lo que él hizo y se mantuvo a su lado para que no estuviera sólo, porque sabía que si ella no estaba a su lado él se quedaría sólo y lo aceptó a pesar del dolor que ello supondría para ella. Sufrió por ello, mucho, pero aun así nunca se enfadó ni guardó rencor a quien la hizo sufrir sin darse cuenta...lo que hizo fue perdonar y amar más, y preocuparse más y seguir dando lo mejor de sí misma. Ésa era ella una heroína sin capa.

    Creo que lo que más admiré de ella fue su resiliencia y fue algo que siempre nos marcó. Si pienso en cualquiera de mis hermanos todos somos así, super currantes y tiramos para adelante venga lo que venga. No importa si es un huracán, siempre seguimos hacia adelante.

    Hablando de ellos, si miro a cada uno de ellos puedo ver en todos cosas de mi madre: Samuel, con su gran corazón y amor por los demás, su capacidad para perdonar sinceramente, su paciencia, su saber estar...; Rubén, su alegría, su afán de servicio, su optimismo, su ayuda a los demás...; Loida, su fuerza, su entereza, su valor....; Fer, su resiliencia, su honestidad, su integridad, su asertividad, su voluntad, su gran corazón...; Rode, su resiliencia, su corazón, su forma de brillar...no dejes que apaguen tu luz.

    Ahora que pensaba en la luz, recordaba ese libro que siempre le gustó a mi madre y que marcó su niñez: "Brillando para él"... creo que es algo que siempre tuvo de máxima en su vida "Brillar para Él"... y, realmente, lo hizo, su vida fue luz para muchos pero, sobretodo, para los que la tuvimos cerca, que pudimos contagiarnos de ella y que pudimos llamarla "mamá", "esposa", o "amiga".

    Por eso, creo que la mejor forma en la que podamos honrar su memoria es siendo luz para otros, no permitiendo que la luz que ella encendió se apague...siendo honestos, dando esa palabra amable y esa sonrisa al desconocido en la calle, siendo el que ayuda al necesitado, siendo ese hombro en el que apoyarse cuando alguien se vaya a caer, denunciando las cosas injustas que suceden a  nuestro alrededor, dando esperanza cuando ya no queda nada, amando a los demás...brillando para Él.






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