martes, 22 de febrero de 2011

El Club de madres de hijos de voluntad firme


Hay días como hoy en los que me siento la peor madre del mundo... ¿por qué? la respuesta breve se reduce a un nombre "Esther"... Me explico, mi primera hija, Eli desde el inicio de su vida fue una maravilla... un mes despues de dar a luz ya dormía 6 horas seguidas en la noche. Su vida de bebé era comer y dormir, comer y dormir. Cuando creció un poco más y caminaba, empezó su etapa de descubrimiento, de verlo y tocarlo todo, pero, con ella, la táctica de distracción cuando no querías que tocara algo servía. Después llegaron los popularmente llamados "terribles dos", pero con regañarla y castigarla una vez aprendía la lección y no volvía a hacerlo, incluso, a veces, la simple amenaza: "como hagas eso te voy a castigar" servía... Era una niña tranquila.
Después llegó mi segunda princesa, Esther. ´Los 3 primeros meses no dormimos con los cólicos que tenía la pobrecilla. Tampoco era de dormir mucho durante el día. Al mes de nacer, también, le salió un sarpullido de alergia a la leche, tenía el cuerpecillo lleno de granos... mi pobre...
Y llegaron los "terribles dos", nunca había oído lo que era un niño de "voluntad firme" hasta entonces. Siempre había pensado que los niños que montaban berrinches y demás era porque sus padres no les habían corregido hasta que mi Esther comenzó a hacerlo y entonces comprendí... mis ojos se abrieron y comprendí a la perfección lo que era un niño de "voluntad firme"... En estos años he vivido berrinches y pataletas y no porque no la haya corregido porque la he castigado y regañado muchas veces, sino porque ella es así una nina de carácter fuerte que aunque le digas "Como hagas eso te voy a castigar" y la castiques lo más probable es que lo vuelva a hacer...
La verdad es que estos años han sido duros, sobretodo porque muchos no saben la continua lucha que tienes por educar a tu hijo y lo que te cuesta que aprenda a portarse bien y juzgan tu validez como madre. La verdad es que Esther ya no es la que era, ya es más obediente y se ha tranquilizado (después de mucho esfuerzo) pero tiene días, como hoy, en el que mi marido se equivocó al poner las meriendas en las mochilas y les dimos a las princesas sus mochilas cambiadas. Mi mayor dijo que quería su mochila, que era la que tenía Esther, y Esther no quería dársela... mi marido impuso orden dandole a cada una su mochila, con lo que Esther comenzó su lloradera a grito pelao, allí en la puerta del colegio con todos los padres mirando con cara de pena... lo peor cuando la lleve a la puerta con su maestra y la maestra la vio con cara de espanto de "otra vez viene llorando" (es que tb su inicio de cole ha sido muy duro de "no quiero cole") y le dije lo siento es que su padre se confundió con las mochilas y ella me miró con esa cara de "hueso" que tiene a veces y me dijo: "como siempre, siempre hay algo"... lo cual me cayó como una bomba tipo "eres la peor madre, que no sabes controlar a tu hija"....
Y aquí estoy escribiendo y desahogándome... la verdad, la crianza de Esther ha sido y es dura, debido a su fuerte carácter, que, irónicamente, probablemente, heredó de mí. Tan dura que tenía muy claro no tener más hijos... e, irónicamente, tambié, aquí estoy, nuevamente, embarazada.... Pero, tb, ha sido bella, porque, Esther es un payasa y cuando está alegre  te levanta el día con sus caras y sus tonterías... además es muy, pero que muy cariñosa y se la pasa diciendome veinte veces al día que me quiere y sonriéndome... la verdad es un solete y muy divertida... y sé que ese mismo carácter fuerte que hoy me trae por el camino de la amargura es el que la llevará en el futuro a ser fuerte y lograr sus sueños y los planes que Dios ha previsto para ella... o eso espero, je, je.