lunes, 19 de diciembre de 2011



Un cumpleaños especial


(Este pensamiento lo compartí ayer en el boletín que hicimos para la fiesta de navidad de la iglesia)

Hace unas semanas fue el cumpleaños de mi hija.                                                                     Estuve semanas antes pensando y planificando todo para tan especial acontecimiento: cómo haría la fiesta, dónde, cómo decoraría el lugar y lo más especial,  qué regalo tan maravilloso le compraría…  Pasé días pensando en ello e imaginando la cara que mi pequeña princesita pondría… y así fue, todo resultó perfecto y los regalos le encantaron… fue muy especial ver la sorpresa y la alegría en esa preciosa carita, tal y como había imaginado y más…
Algo similar sucede hoy.  A menudo, entre todo el ajetreo de estas fiestas nos perdemos entre el ruido y olvidamos el auténtico significado de la Navidad: celebrar el nacimiento de nuestro Salvador Jesús. Es con ese propósito en mente que nosotros hemos  preparado esta fiesta tan especial en el que tanto, niños, como jóvenes y adultos, hemos trabajado juntos decorando, ensayando y  preparando cosas para esta celebración especial.
Hemos pasado días ensayando, pensando y planificando todo para que salga de la mejor forma posible y aunque, a veces, nos perdemos pensando en lo lindos que se verán los niños o lo bien que lo harán los jóvenes no perdemos de vista el propósito principal: recordar el nacimiento de nuestro Salvador, nuestro Padre, nuestro Señor, nuestro mejor amigo… y no puedo dejar de pensar e imaginar la alegría que sentirá Él al recibir nuestro mejor regalo, el regalo perfecto: la ofrenda que viene de nuestro corazón.

martes, 22 de febrero de 2011

El Club de madres de hijos de voluntad firme


Hay días como hoy en los que me siento la peor madre del mundo... ¿por qué? la respuesta breve se reduce a un nombre "Esther"... Me explico, mi primera hija, Eli desde el inicio de su vida fue una maravilla... un mes despues de dar a luz ya dormía 6 horas seguidas en la noche. Su vida de bebé era comer y dormir, comer y dormir. Cuando creció un poco más y caminaba, empezó su etapa de descubrimiento, de verlo y tocarlo todo, pero, con ella, la táctica de distracción cuando no querías que tocara algo servía. Después llegaron los popularmente llamados "terribles dos", pero con regañarla y castigarla una vez aprendía la lección y no volvía a hacerlo, incluso, a veces, la simple amenaza: "como hagas eso te voy a castigar" servía... Era una niña tranquila.
Después llegó mi segunda princesa, Esther. ´Los 3 primeros meses no dormimos con los cólicos que tenía la pobrecilla. Tampoco era de dormir mucho durante el día. Al mes de nacer, también, le salió un sarpullido de alergia a la leche, tenía el cuerpecillo lleno de granos... mi pobre...
Y llegaron los "terribles dos", nunca había oído lo que era un niño de "voluntad firme" hasta entonces. Siempre había pensado que los niños que montaban berrinches y demás era porque sus padres no les habían corregido hasta que mi Esther comenzó a hacerlo y entonces comprendí... mis ojos se abrieron y comprendí a la perfección lo que era un niño de "voluntad firme"... En estos años he vivido berrinches y pataletas y no porque no la haya corregido porque la he castigado y regañado muchas veces, sino porque ella es así una nina de carácter fuerte que aunque le digas "Como hagas eso te voy a castigar" y la castiques lo más probable es que lo vuelva a hacer...
La verdad es que estos años han sido duros, sobretodo porque muchos no saben la continua lucha que tienes por educar a tu hijo y lo que te cuesta que aprenda a portarse bien y juzgan tu validez como madre. La verdad es que Esther ya no es la que era, ya es más obediente y se ha tranquilizado (después de mucho esfuerzo) pero tiene días, como hoy, en el que mi marido se equivocó al poner las meriendas en las mochilas y les dimos a las princesas sus mochilas cambiadas. Mi mayor dijo que quería su mochila, que era la que tenía Esther, y Esther no quería dársela... mi marido impuso orden dandole a cada una su mochila, con lo que Esther comenzó su lloradera a grito pelao, allí en la puerta del colegio con todos los padres mirando con cara de pena... lo peor cuando la lleve a la puerta con su maestra y la maestra la vio con cara de espanto de "otra vez viene llorando" (es que tb su inicio de cole ha sido muy duro de "no quiero cole") y le dije lo siento es que su padre se confundió con las mochilas y ella me miró con esa cara de "hueso" que tiene a veces y me dijo: "como siempre, siempre hay algo"... lo cual me cayó como una bomba tipo "eres la peor madre, que no sabes controlar a tu hija"....
Y aquí estoy escribiendo y desahogándome... la verdad, la crianza de Esther ha sido y es dura, debido a su fuerte carácter, que, irónicamente, probablemente, heredó de mí. Tan dura que tenía muy claro no tener más hijos... e, irónicamente, tambié, aquí estoy, nuevamente, embarazada.... Pero, tb, ha sido bella, porque, Esther es un payasa y cuando está alegre  te levanta el día con sus caras y sus tonterías... además es muy, pero que muy cariñosa y se la pasa diciendome veinte veces al día que me quiere y sonriéndome... la verdad es un solete y muy divertida... y sé que ese mismo carácter fuerte que hoy me trae por el camino de la amargura es el que la llevará en el futuro a ser fuerte y lograr sus sueños y los planes que Dios ha previsto para ella... o eso espero, je, je.