jueves, 30 de septiembre de 2010

Recuerdos

Últimamente he meditado mucho sobre nuestra percepción y como difiere de la de otras personas... Por ejemplo, es curiosa la sencillez con la que mi hija mira el mundo y lo fácil que le resulta siempre encontrar soluciones a todo como ayer que le dijimos que nuestra casera estaba triste porque habían atropellado  a su perro y había muerto. Ella rápidamente encontró la solución, nos dijo: ¿sabes mami? tengo una idea, le buscamos un novio a Ruly (nuestra perra), la casamos y que tenga un hijo y se lo regalamos a nuestra casera... ( a lo que yo pensaba: si, hombre, no me llega con dos hijas y una perra que voy a por más...) Que fácil parece todo a los ojos de un niño. Creo que igual para Dios y que bueno es saber que podemos confiar en él que sabe más que nosotros para cuidarnos y ayudarnos con nuestros problemas.
Otro ejemplo de diferentes percepciones es como nosotros recordamos nuestra niñez y adolescencia y cómo la recuerdan nuestros padres y amigos o compañeros... Yo curiosamente siempre me he recordado como una chica sencilla y con muchos complejos.. sin embargo creo que muchos me recuerdan como una repipi presumida... y supongo que mis padres tampoco me recordaran así, probablemente me recuerden como una adolescente un poco insoportable.
¡Qué curioso esto de la percepción! Pienso que asimismo son las cosas con Dios y nuestras relaciones con los demás... a veces hay personas con las que nos es díficil tratar, incluso que, a veces, no podemos ni verlas... y, sin embargo, son personas a las que Dios ama igual que a mi y a las que Dios quiere que yo ame... y ¿cuál es la clave para lograr hacerlo? pues la percepción, ver a los demás con los anteojos de Dios, verlos como Dios los ve, con sus defectos y limitaciones, pero, también, con sus virtudes, sus luchas y sus buenas cosas...
Del mismo modo pasa con nuestra actitud ante la vida, podemos ver las cosas por el lado bueno o por el lado malo. Como dicen "el vaso medio lleno o medio vacío" confiando en una cosa y es que Dios siempre está al control de todo y que "para los que a Dios aman todas las cosas ayudan a bien". La siguiente historia que leí en un libro de una de mis escritoras favoritas Barbara Johnson titulado "Elástico Fresco para madres estiradas" refleja muy bien lo que quiero decir:

ES UN DÍA PRECIOSO, ¿VERDAD?
El día ha comenzado realmente mal. Me he quedado dormida y he llegado tarde al trabajo. Todo lo que ha sucedido en la oficina ha contribuido  a mi nervioso frenesí, así que para cuando llegué a la parada del autobús para regresar a casa tenía un enorme nudo en el estómago.
Como de constumbre el autobús llegó tarde y además, iba abarrotado. Tuve que estar de pie en el pasillo mientras el movimiento del vehículo me arrastraba, en todas direcciones y mi abatimiento se iba acrecentando.
Entonces oí una voz profunda que decía bien alta: "Hace un día precioso, ¿verdad?" Debido a la multitud, no podía ver a aquel hombre, pero si podía oírle, mientras continuaba comentando acerca del paisaje de la primavera, llamando la atención a cada uno de los puntos sobresalientes por los que íbamos pasando. Primero, una iglesia, luego, un parque. Este cementerio, la estación de bomberos. No tardaron todos los pasajeros en mirar por las ventanillas. El entusiasmo de aquel hombre era tan contagioso que de repente me dí cuenta de que estaba sonriendo por primera vez aquel día. Llegamos a mi parada y al abrirme paso hacia la puerta pude echar un vistazo a nuetsro guía: un hombre rechoncho, con una barba negra, que llevaba puestas gafas oscuras y se poyaba sobre un fino bastón blanco. ¡Increíble! ¡Estaba ciego! Bajé del autobús, y, de repente toda la tensión que había estado acumulando se esfumó. Sios en su sabiduría, había enviado a un ciego para ayudarme a ver. Ver que, aunqeu hay momentos en que las cosas salen mal, cuando todo parece oscuro y espantoso, todavía sigue existiendo un mundo hermoso. Tarareando una canción, subí de prisa los escalones a mi apartamento. No podía esperar para saludar a mi esposo con las palabras: "Hace un día precioso, ¿verdad?".
Por lo demás, hermanos, todo lo que es verdadero, todo lo digno, todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable, todo lo honorable, si hay virtud alguna o algo que merece elogio, en esto meditad. Filipenses 4: 8 (LBLA)

En definitiva: Todo es cuestión de percepción.

jueves, 9 de septiembre de 2010

Las mujeres de antes...

Admiro a las mujeres de antes... no sé de que material fueron hechas pero, a veces, dudo de que yo esté hecha del mismo material. Las mujeres de antes tenían muchos hijos, o eso dicen los índices de natalidad. Atendían su casa, sus hijos, su marido e  incluso, a veces, también trabajaban fuera de casa no en una oficina sino en el campo y todo ello sin tener en su poder los avances tecnológicos (lavadora, lavavajillas, secadora, plancha eléctrica, agua corriente, etc...) y sanitarios (pañales desechables, compresas, etc...)...
A veces, pensandolo me siento un poco inútil, pues, a pesar, de los avances de la técnica no doy a basto con todo... y ¡sólo tengo dos hijas! A veces, me frustro porque cuando ves a otras mujeres todo parece tan fácil... pero creo que lo más me frustra del quehacer diario es lo repetitivo del mismo y la falta de remuneración que éste tiene...
Creo que lo más admirable de las mujeres de antaño no era tanto el que parecían tener mil manos para sacar todo adelante, sino  su carácter, sobretodo su optimismo y su actitud agradecida al hacer todo esto y mucho más sin musitar la  más mínima queja...
El otro día leía un libro titulado "La mujer invisible" de Nicole Johnson, es una novela sobre una mujer y su vida. Anteriormente, había visto un vídeo en youtube con el mismo título en inglés, en el que la autora hacía un sketch sobre la historia del libro (si quereis verlo allí os remito). La verdad es que me encanta y ha dado un giro a mi perspectiva de la vida...Deseo, realmente, algún día pensar como la mujer de la novela y vivir mi vida con optimismo y una actitud agradecida... que en lugar de salir una queja cada vez que me toca realizar los quehaceres diarios, salga una actitud agradecida como una oración a Dios.