Hace unos días, estudiábamos en la iglesia el capitulo 20 de Hechos. Mientras lo estudiaba reflexionaba en la vida del apóstol Pablo y todas las cosas que había tenido quue vivir por amor a Dios. Pensaba en los inicios de su vida y la cantidad de las cosas en las que podía jactarse siendo joven : "Fariseo, discípulo de Gamaliel, ciudadano romano..." Tenía todo para convertirse en alguien "importante". Pero desechó todo eso cuando decidió seguir a Jesús. A partir de ahí su vida fueron continuos viajes extendiendo el evangelio, durante los cuales, sufrió encarcelamiento, intentos de asesinatos. apaleamientos, etc... para finalmente, pasar sus últimos años de vida encarcelado. Miro su vida y admiro su sumisión a Dios, su sumisión a su voluntad y su aceptación a todas las circunstancias de su vida con una actitud de gratitud y gozo.
Pensando en mi vida, recuerdo momentos de mi vida en los que no entendí a Dios, no entendía porque permitía ciertas cosas en mi vida, pensaba arrogantemente, que no lo merecía. Pero cuando leo la Biblia y aprendo más de Dios, comprendo todo lo que me ha dado y lo lejos que estoy de merecer nada de lo que he recibido.
Mientras reflexionaba esta semana en todo esto y pensaba en escribir sobre ello, pasaron algunas cosas que me descolocaron. Por una lado tuve una entrevista de trabajo, para un trabajo mejor que en el que estoy actualmente y que me permitiría tener más vida familiar y poder ir más a la iglesia del cual no he obtenido respuesta y que, cada día que pasa, me lleva a pensar que no lo he conseguido. Y, por otro lado, sucedieron dos muertes repentinas de personas cercanas. Todo ello me llevó a un estado de sentirme descolocada y pensar qué está sucediendo.
Ayer y hoy meditaba en esto y en tantas situaciones que "humanamente" nos parecen "injustas". Pensamientos como "¿Por qué Dios se lleva a gente buena o no a otros que sólo causan problemas?¿por qué Dios evita un accidente, a veces, y, otras veces, no? ¿para qué orar si Dios va a hacer lo que quiera?"
Reflexionaba en ello y me puse a leer "Cuando lo que Dios hace no tiene sentido". Al mismo tiempo reflexionaba en la vida de Pablo. Y sigo sin respuesta para algunas preguntas pero he aprendido algunas cosas.
Una, es que Dios es soberano y, en su providencia Él sabe por qu y para qué suceden ciertas cosas. Nosotros no lo podemos ver y, probablemente, hasta que nos reunamos con Él no tendremos respuesta a muchas de las incógnitas en nuestra vida.
Segundo, es que debo aprender a someterme a su voluntad y confiar en Él. Y sé que este punto es muy complicado, ya que es difícil aceptar ciertas cosas y es difícil esperar en Él cuando las circunstancias son malas, tristes o dolorosas... creo que es sumamente difícil decir como Job "Jehová dio, Jehová quitó, sea el nombre de Jehová bendito. Cuento cuan a menudo he cantado "confiaré en ti" y lo fácil que es cantarlo y lo difícil que es en la realidad hacerlo.
Tercer o, y creo que es lo más importante que debo recordar y es que DIOS ME AMA. Y sé que a menudo es complicado verlo. Pero así, como yo amo a mis hijos y me duele cuando sufren, Dios me ama más y sufre con nosotros y, sufre a menudo, al decirnos "no". Él nos ama profundamente y esta siempre cono nosotros aunque no podamos verlo a sentirlo en ocasiones.
En esas ocasiones en las que me siento profundamente triste o sola que canto una canción que compuso mi hermana Rode hace algunos años para una amiga, una gran persona, que sufrió de cáncer y la compuso para que le diera fuerza en esos momentos difíciles. Finalmente, ella se fue con el Señor, pero estoy segura que cuando mi madre murió fue una de las primeras en recibirla con un "ey, qué pasa" y una sonrisa de las que la caracterizaran. Abajo os comparto la canción.
Aun sigo en la búsqueda de respuestas, pero voy día a día, paso a paso, tratando de aceptar Su voluntad con una sonrisa y tratando de confiar en Él pidiéndole, a veces que me abrace.
https://youtu.be/gSSupS7-2PY?si=7unUTa1dYLO_09PG
(Con respecto a la foto de la cabecera, es de mi madre y Rode en un viaje que hicieron juntas y me encanta, reflejaba fielmente como era mi madre, siempre con una sonrisa)
