domingo, 30 de noviembre de 2014

Búscame en las nubes

Creo que cada día me reafirmo más en mi idea de que vivo en las nubes y que mi lema "Búscame en las nubes" cada vez más es perfecto para mí.
Lo de "búscame en las nubes" comenzó, en un principio, en que siempre me he considerado que vivía en las nubes porque siempre fuí una soñadora y desde niña me pasaba el tiempo en las nubes, en mis cosas.
A veces, me frustraba un poco ese mismo hecho, porque aunque trataba de concentrarme en las clases con cualquier palabra mi imaginación se disparaba y me mente se iba a otra parte. Lo cual era, como dije, "frustrante" porque quería hacer lo que me decían y atender y no lo lograba.
Posteriormente, este lema se fue haciendo más mío por lo que pasó a ser más importante en mi vida: Dios. Siendo lo que yo quería estar más en las nubes, en el sentido de cada día estar más cerca de Dios.
En los últimos años han pasado tantas cosas, tantas subidas y bajadas, tantos altibajos, pero creo q sigo estando en las nubes y que creo que también, a menudo, para los que me rodean vivo en las nubes en muchos sentidos.
Siempre me he considerado algo rara, estrambótica y fuera de los normal. En ocasiones me veia así y me fastidiaba, pero llegó un momento en que me gustaba ser así y no ser como los demás. Pero, he de confesar, que a veces aun sale mi lado cobarde y me fastidia ser así porque siento que tengo unas ideas raras que a muchas personas les chocan. Pero que le voy a hacer yo soy así y en algunas cosas no puedo pensar de otra manera.
Cambiando un poco de tema, el otro día estaba estudiando sobre la persona de Abram y sus comienzos y su llamado. Debió de ser sorprendente ver y escuchar a Dios como Él lo hizo . Creo q debió de ser algo impresionante para que Abram no tuviera ninguna duda en obedecer a Dios y dejar todo para ir a donde no sabía. Pienso que debió de ser algo grandioso, porque cuando uno toma una decisión de tal magnitud de dejar todo siempre hay familia, amigos o personas que tratan de echarnos para atrás y hacernos reflexionar sobre la locura que estamos haciendo. Y creo que para que Abram obedeciera de tal forma debía de tener una gran fe en Dios, debía de conocer la grandeza de ese Dios que tenía.
A veces, desearía poder, también, ver a Dios poder sentarme a sus pies y hablar con Él, hablaría de tantas cosas, le preguntaría tantas cosas... Sería tan sublime...
Me da tristeza porque, a menudo descuido mi relación con Él, lo olvidó y lo minimizó y me olvidó de lo maravilloso, lo fiel, lo grande y poderoso que es Él. He de reconocer que, últimamente, he perdido un poco mi confianza en Él y no en que Él no pueda hacer cosas y grandes cosas, sino que a veces no confío en que Él las quiera hacer. Me cuesta confiar en que todo lo hace para bien y me cuesta aceptar su soberanía. Pero creo que, como todo es un proceso y son etapas de mi crecimiento que, aun cuando llevo tanto tiempo en Sus caminos, siento que aun estoy en pañales y me queda tanto, pero, tanto, tanto por aprender.
Como leí una vez en un libro: "Sé que nos soy lo que debiera ser y aun no soy lo que seré, pero no soy lo que era, estoy en camino porque me tocaste".

sábado, 8 de febrero de 2014

Encuentros y desencuentros

Hace unos días murió una amiga de la niñez y aunque hacía mucho tiempo que no la veía y nunca tuvimos una relación muy estrecha se me hace duro y extraño pensar en que no volveré a verla. Al menos aquí.
Lo que más recuerdo de ella es su sonrisa. Siempre que me encontraba con ella me saludaba con una sonrisa y un "ey". Era sincera, sencilla y totalmente genuina. Era única.... es difícil pensar que no nos encontraremos aquí y no hablaremos de los viejos tiempos. Pero sobretodo es difícil pensar que no volveré a ver esa sonrisa.
Hablando de "volver a ver", ayer volví a ver al hermano de una muy buena amiga (por no decir la mejor) después de muchos años. La verdad no recuerdo haber hablado mucho con él cuando era más joven, solo alguna que otra conversación que no recuerdo muy bien, probablemente, porque por aquel entonces uno, entre muchos de mis complejos, era el creer que era algo tonta. Tonta en el sentido de ser poco inteligente y tener pocos conocimientos y él por el contrario era bastante inteligente.
Bueno, a lo que iba, ayer volví a verlo después de muchos años y aunque no pude hablar mucho con él, me dio gusto volver a hablar con él y me sentí bien. 
La verdad es agradable encontrar a alguien y poder hablar tranquilamente, sin pensar que, probablemente, estés diciendo tonterías (sobretodo cuando eres como yo que al terminar el día examinas lo que has dicho y ello). Algo que, a menudo, en esta sociedad de apariencias escasea ya que muchas veces te encuentras con personas o que te miran con altivez y prepotencia o que juzgan cada palabra que dices o haces, sobretodo cuando te dedicas a  limpiar (algo por lo que muchos piensan que nunca has estudiado o leído un buen libro).
Al mismo tiempo pude comprobar que poseía cualidades que compartía con su hermana, mi buena amiga, como la bondad, la generosidad, la franqueza y la sencillez.
La verdad en esta sociedad tan superficial da gusto encontrarse con gente así, vaya que sí.