Afuera llueve, después de tantas semanas sin agua, al fin un poco de agua para refrescar la tierra. Para muchos, es un fastidio, pues aunque llevan mucho tiempo esperando por la "bendita" agua, ésta les está fastidiando la "bendita" Semana Santa.
Tiene que ser duro, trabajar durante semanas y meses para prepararlo todo y que después llegué el chaparrón y todos los planes "hagan aguas"... ¿será una señal del cielo? viene a mi mente el versículo que dice "Los sacrificios de Dios son el espíritu quebrantado; al corazón contrito y humillado no despreciarás tu, Oh, Dios" (Salmos 51: 17) o el pasaje que se nos relata en Marcos 12, cuando Jesús habla del amor a Dios y al prójimo
"Acercándose uno de los escribas, que los había oído disputar, y sabía que les había respondido bien, le preguntó: ¿Cuál es el primer mandamiento de todos?
Jesús le respondió: El primer mandamiento de todos es: Oye, Israel; el Señor nuestro Dios, el Señor uno es. Y amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente y con todas tus fuerzas. Este es el principal mandamiento.
Y el segundo es semejante: Amarás a tu prójimo como a ti mismo. No hay otro mandamiento mayor que éstos.
Entonces el escriba le dijo: Bien, Maestro, verdad has dicho, que uno es Dios, y no hay otro fuera de él; y el amarle con todo el corazón, con todo el entendimiento, con toda el alma, y con todas las fuerzas, y amar al prójimo como a uno mismo, es más que todos los holocaustos y sacrificios."
Pero bueno mi "post" de hoy no va acerca de eso ya que no me gusta juzgar lo que unos y otros hacen o dejan de hacer y cuáles son sus intenciones... creo q no he sido llamada a eso.
De lo que quería hablar hoy es de algo en lo que he estado meditando en los últimos días. Es extraño ver cuando uno crece, como miramos hacia atrás y reflexionamos sobre todas las cosas que han sucedido en nuestra vida, sobretodo, cuando una se convierte en madre...
Estos días me he sorprendido pensando en grandes mujeres, que a simple vista podrían parecer pequeñas, cuya influencia en la vida de otros ha sido enorme y, probablemente, sin ellas darse cuenta.
Es inevitable decir que una de estas grandes influencias, sin duda, es mi madre, pero, hoy no voy a hablar de ella, entre muchas razones porque, probablemente no me llegaría un sólo comentario para hacerle justicia...y, entre otras, porque hoy quiero hablar de esas "heroínas" anónimas que pasan por nuestra vida e influyen en ella cumpliendo el mandato de la Biblia "que enseñen a las mujeres jóvenes a amar a sus maridos y a sus hijos..." (curioso mandato en el que pensar)
Meditando en ello vienen varios nombres a mi mente:
Una es la madre de un@s amigos cuando yo estudiaba en la "uni", ella se llamaba, sino recuerdo mal "loly" Expósito. Era una mujer alegre y muy divertida (o al menos así la recuerdo yo) y me veo en aquel entonces pensando, a menudo, que cuando yo fuera madre me gustaría ser así como ella y más, hoy en día, viendo los estupendos hijos que ha tenido que, quieras o no, son fruto de su esfuerzo y el de su marido.
Alguien indispensable en mi formación como madre, mi hermana Loi, que es una enciclopedia andante en cuanto a lo que ser mujer, madre, esposa, maestra y cocinera se refiere. ¿Quieres saber cómo bajar la fiebre de un bebé? o ¿por qué no te sube un bizcocho? o ¿un juego o manualidad para una clase? o ¿por qué no castigar a tu marido por olvidar tu aniversario? ella es la respuesta. Además, si buscas la "mujer que puede hacer varias cosas a la vez" ella es. Me sorprende su capacidad para hacer todo lo que hace sin morir en el intento. Pero, lo más grandioso de ella es su nivel de empatía, de comprensión y su paciencia para escuchar... el día que no la llamo se preocupa por si me pasó algo, ya que la llamo por lo menos una vez al día.
Otra "gran" mujer que, ni siquiera, ella sabe lo especial que es, es mi "Sebas". Durante años tuve el privilegio de tenerla como casera, como amiga y como "bendición". Ella me enseñó valiosas lecciones en cuanto al perdón al prójimo, la generosidad y la familia y siempre la recordaré con mucho, mucho cariño...
Finalmente, compartir una de las últimas incorporaciones a la que he tenido la bendición de conocer en los últimos meses es "Dña. Mireya" un ejemplo de cariño, de buen ánimo, de buen hablar, de espíritu de aprender, de amor a Dios y a su familia y de humildad. Siempre es grato encontrarse con ella, siempre tiene un abrazo y una palabra de ánimo para uno, pienso que se sorprendería de cuan a menudo le levanta a uno el ánimo y le enseña una cosa nueva.
Son tantas las personas que enriquecen nuestras vidas sin percatarnos, sólo hay que tener los ojos bien abiertos para verlas. Una vez uno las encuentra no deja de aprender y de ser bendecido continuamente.
Ojalá algún día yo llegue a ser alguien como ellas.
"Sé que no soy lo que debiera ser y aun no soy lo que seré, pero no soy el que era. Estoy en camino porque me tocaste" (sacado del libro "Emergiendo de la oscuridad" Neil Anderson y Dave Parks)
