lunes, 19 de diciembre de 2011



Un cumpleaños especial


(Este pensamiento lo compartí ayer en el boletín que hicimos para la fiesta de navidad de la iglesia)

Hace unas semanas fue el cumpleaños de mi hija.                                                                     Estuve semanas antes pensando y planificando todo para tan especial acontecimiento: cómo haría la fiesta, dónde, cómo decoraría el lugar y lo más especial,  qué regalo tan maravilloso le compraría…  Pasé días pensando en ello e imaginando la cara que mi pequeña princesita pondría… y así fue, todo resultó perfecto y los regalos le encantaron… fue muy especial ver la sorpresa y la alegría en esa preciosa carita, tal y como había imaginado y más…
Algo similar sucede hoy.  A menudo, entre todo el ajetreo de estas fiestas nos perdemos entre el ruido y olvidamos el auténtico significado de la Navidad: celebrar el nacimiento de nuestro Salvador Jesús. Es con ese propósito en mente que nosotros hemos  preparado esta fiesta tan especial en el que tanto, niños, como jóvenes y adultos, hemos trabajado juntos decorando, ensayando y  preparando cosas para esta celebración especial.
Hemos pasado días ensayando, pensando y planificando todo para que salga de la mejor forma posible y aunque, a veces, nos perdemos pensando en lo lindos que se verán los niños o lo bien que lo harán los jóvenes no perdemos de vista el propósito principal: recordar el nacimiento de nuestro Salvador, nuestro Padre, nuestro Señor, nuestro mejor amigo… y no puedo dejar de pensar e imaginar la alegría que sentirá Él al recibir nuestro mejor regalo, el regalo perfecto: la ofrenda que viene de nuestro corazón.

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