Admiro a las mujeres de antes... no sé de que material fueron hechas pero, a veces, dudo de que yo esté hecha del mismo material. Las mujeres de antes tenían muchos hijos, o eso dicen los índices de natalidad. Atendían su casa, sus hijos, su marido e incluso, a veces, también trabajaban fuera de casa no en una oficina sino en el campo y todo ello sin tener en su poder los avances tecnológicos (lavadora, lavavajillas, secadora, plancha eléctrica, agua corriente, etc...) y sanitarios (pañales desechables, compresas, etc...)...
A veces, pensandolo me siento un poco inútil, pues, a pesar, de los avances de la técnica no doy a basto con todo... y ¡sólo tengo dos hijas! A veces, me frustro porque cuando ves a otras mujeres todo parece tan fácil... pero creo que lo más me frustra del quehacer diario es lo repetitivo del mismo y la falta de remuneración que éste tiene...
Creo que lo más admirable de las mujeres de antaño no era tanto el que parecían tener mil manos para sacar todo adelante, sino su carácter, sobretodo su optimismo y su actitud agradecida al hacer todo esto y mucho más sin musitar la más mínima queja...
El otro día leía un libro titulado "La mujer invisible" de Nicole Johnson, es una novela sobre una mujer y su vida. Anteriormente, había visto un vídeo en youtube con el mismo título en inglés, en el que la autora hacía un sketch sobre la historia del libro (si quereis verlo allí os remito). La verdad es que me encanta y ha dado un giro a mi perspectiva de la vida...Deseo, realmente, algún día pensar como la mujer de la novela y vivir mi vida con optimismo y una actitud agradecida... que en lugar de salir una queja cada vez que me toca realizar los quehaceres diarios, salga una actitud agradecida como una oración a Dios.
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