Hace unos días murió una amiga de la niñez y aunque hacía mucho tiempo que no la veía y nunca tuvimos una relación muy estrecha se me hace duro y extraño pensar en que no volveré a verla. Al menos aquí.
Lo que más recuerdo de ella es su sonrisa. Siempre que me encontraba con ella me saludaba con una sonrisa y un "ey". Era sincera, sencilla y totalmente genuina. Era única.... es difícil pensar que no nos encontraremos aquí y no hablaremos de los viejos tiempos. Pero sobretodo es difícil pensar que no volveré a ver esa sonrisa.
Hablando de "volver a ver", ayer volví a ver al hermano de una muy buena amiga (por no decir la mejor) después de muchos años. La verdad no recuerdo haber hablado mucho con él cuando era más joven, solo alguna que otra conversación que no recuerdo muy bien, probablemente, porque por aquel entonces uno, entre muchos de mis complejos, era el creer que era algo tonta. Tonta en el sentido de ser poco inteligente y tener pocos conocimientos y él por el contrario era bastante inteligente.
Bueno, a lo que iba, ayer volví a verlo después de muchos años y aunque no pude hablar mucho con él, me dio gusto volver a hablar con él y me sentí bien.
La verdad es agradable encontrar a alguien y poder hablar tranquilamente, sin pensar que, probablemente, estés diciendo tonterías (sobretodo cuando eres como yo que al terminar el día examinas lo que has dicho y ello). Algo que, a menudo, en esta sociedad de apariencias escasea ya que muchas veces te encuentras con personas o que te miran con altivez y prepotencia o que juzgan cada palabra que dices o haces, sobretodo cuando te dedicas a limpiar (algo por lo que muchos piensan que nunca has estudiado o leído un buen libro).
Al mismo tiempo pude comprobar que poseía cualidades que compartía con su hermana, mi buena amiga, como la bondad, la generosidad, la franqueza y la sencillez.
La verdad en esta sociedad tan superficial da gusto encontrarse con gente así, vaya que sí.
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